viernes, 5 de abril de 2013

Rouge.

Recuerdo el abrigo rojo. Te lo ponías cada domingo, porque decías que cada día merece ser recordado de una manera especial. Y tú jugabas con los colores, claro. Amarillo lima, rosa furtivo, verde escozor. Tu paleta de tonalidades era tan amplia que ni nuestra vieja amiga, la primavera, hubiese adivinado tal zumo exquisito. Pero entre todos ellos, aún chilla en mi mente el rojo invierno, el rojo de tus labios, el rouge de 'llévame a París de la mano', el de tu cuerpo encabezando la carrera hacia la cima de un suspiro casi ensordecedor, el de cada domingo. Rojo ternura, rojo ' a mis brazos', rojo al llanto azul. Tú siempre tan amante de la vida, y yo tan incoloro, insaciable, esperando tu brocha en mi vientre. 'Ven', te incitaba, 'yo seré tu lienzo'.

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